La pintura flamenca
JUAN DE FLANDES
Bélgica 1465 - España 1519
LA CRUCIFIXIÓN
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Pintor de origen flamenco, considerado uno de los más importantes artistas del renacimiento en España. La vida, incluso el lugar de nacimiento, son desconocidos hoy en día, hasta el año 1496 que llegó a Castilla, como pintor de la Corte de la reina Isabel I de Castilla, La Católica, hasta la muerte de la propia reina en 1504. Muy probablemente se educó en la pintura en la escuela flamenca de Bélgica, y ya en Castilla realizó numerosas obras de una técnica elogiable, en las que demuestra su dominio de la composición, la perspectiva, el paisaje, la luz y las figuras. Tras la muerte de la reina trabajó en grandes retablos, en la ciudad de Salamanca, y el que nos ocupa en este artículo, el de la Catedral de Palencia. "La crucifixión", que es una de sus obras más destacadas, procede del retablo mayor de la catedral de San Antolín en Palencia, y fue vendida por el cabildo de la catedral en 1944 a Manuel Arburúa que fue ministro de comercio. Posteriormente fue adquirida por el Grupo Ferrovial, S.A. que en el 2005 la entregó como dación en pago de una deuda tributaria y adscrita por La Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales al Museo Nacional del Prado en el año 2005.
Descripción: Óleo sobre tabla, de 123 x 169 cm., apaisado. Realizado entre 1509 y 1519.
En el eje central superior del cuadro se representa la figura de Cristo, ya muerto en la Cruz, clavado con tres clavos, con la corona de espinas y la herida abierta de su costado manando sangre, en actitud lo más conmovedora posible. Sin duda, la imagen representa casi el momento exacto de la muerte de Jesucristo, entre las 12:00 y las 15:00 h. en la que el cielo se cubrió de nubes negras que taparon el sol, y ya se había retirado el cortejo, quedando únicamente los parientes y discípulos del Señor. Sitúa a la derecha del Cristo, o a la izquierda del espectador del cuadro a la Virgen María, al Apostol San Juan, a María Magdalena, y a las dos Marías, María Cleofás y María Salomé. A la izquierda del Cristo podemos apreciar de espaldas, al soldado con la lanza que clavo en el costado del Cristo, el centurión a caballo, y el jinete que lo acompañaba. En el centro de la composición y en primer plano nos encontramos con una calavera y un fémur, que según la leyenda, pudiese ser la de Adán, que fue enterrado en el mismo sitio donde murió Jesucristo. Vemos que las figuras están inmóviles, sin apenas manifestaciones en sus rostros y no interactúan entre ellas.
Movimiento artístico: la escuela flamenca y el renacimiento. La escuela flamenca, de relevante importancia en los movimientos artísticos europeos de la historia, engloba los siglos XV, XVI y XVII, entre los que se encuentra el artista que estamos comentando. Recibió pronto la influencia de un naciente renacimiento italiano, ya que la zona geográfica flamenca estaba muy desarrollada social y económicamente, y era un atractivo especial para que las cortes europeas contraran pintores de corte. De esta demanda nacieron varias vertientes del flamenco, una de ellas, el hipano-flamenco. De esta escuela salieron pintores de gran importancia, entre ellos el que nos ocupa, que desgraciadamente desconocemos poco o nada de su estancia en la escuela florentina, más que nació en esa zona, hasta la reina Isabel I de Castilla, le nombró pintor de la corte.
Epoca histórica: segunda mitad del siglo XV
ComposiciónDescripción: Óleo sobre tabla, de 123 x 169 cm., apaisado. Realizado entre 1509 y 1519.
En el eje central superior del cuadro se representa la figura de Cristo, ya muerto en la Cruz, clavado con tres clavos, con la corona de espinas y la herida abierta de su costado manando sangre, en actitud lo más conmovedora posible. Sin duda, la imagen representa casi el momento exacto de la muerte de Jesucristo, entre las 12:00 y las 15:00 h. en la que el cielo se cubrió de nubes negras que taparon el sol, y ya se había retirado el cortejo, quedando únicamente los parientes y discípulos del Señor. Sitúa a la derecha del Cristo, o a la izquierda del espectador del cuadro a la Virgen María, al Apostol San Juan, a María Magdalena, y a las dos Marías, María Cleofás y María Salomé. A la izquierda del Cristo podemos apreciar de espaldas, al soldado con la lanza que clavo en el costado del Cristo, el centurión a caballo, y el jinete que lo acompañaba. En el centro de la composición y en primer plano nos encontramos con una calavera y un fémur, que según la leyenda, pudiese ser la de Adán, que fue enterrado en el mismo sitio donde murió Jesucristo. Vemos que las figuras están inmóviles, sin apenas manifestaciones en sus rostros y no interactúan entre ellas.
Movimiento artístico: la escuela flamenca y el renacimiento. La escuela flamenca, de relevante importancia en los movimientos artísticos europeos de la historia, engloba los siglos XV, XVI y XVII, entre los que se encuentra el artista que estamos comentando. Recibió pronto la influencia de un naciente renacimiento italiano, ya que la zona geográfica flamenca estaba muy desarrollada social y económicamente, y era un atractivo especial para que las cortes europeas contraran pintores de corte. De esta demanda nacieron varias vertientes del flamenco, una de ellas, el hipano-flamenco. De esta escuela salieron pintores de gran importancia, entre ellos el que nos ocupa, que desgraciadamente desconocemos poco o nada de su estancia en la escuela florentina, más que nació en esa zona, hasta la reina Isabel I de Castilla, le nombró pintor de la corte.
Epoca histórica: segunda mitad del siglo XV
Observamos una composición de formas geométricas casi perfectas,en la que se divide el cuadro con una línea vertical en dos mitades exactas en la que inserta el elemento central,
Luego asienta firmemente al suelo todos los elementos con dos robustos pilares
Y para terminar completa la obra con elementos menores también en forma de óvalo y que unifican todos las masas
Una obra de una simetría perfecta.
Cromatismo: el encuadrado principal en primer plano de la obra, donde se han colocado los nueve elementos principales y otros objetos menores, esta realizado con colores calientes, pardos, ocres, carmines y el verde vejiga del manto de la Virgen, bien saturados, que contrastan con el rectángulo perfecto en el centro donde utilizando un paisaje lejano se han utilizado colores frios azulados y pálidos, que acentúan el contraste y el primer plano de los elementos.
La luz, aunque pueda parecer que aparece de detrás de los elementos de un cielo plano en su parte inferior, en realidad está tratada lateralmente con el foco a la derecha del Cristo, provocando a su vez unas sombras laterales en sentido inverso.





